El Hombre del Río

Desde que Carlos Narváez llegó a Leticia en 1996, quedó cautivado por el Río Amazonas. Su fuerza e imponencia despertaron en él un interés por conocer mejor este majestuoso ser vivo que fluye sin parar al frente de la ciudad, por estudiar sus movimientos y entender su influencia sobre una población que atrevidamente decidió colonizar sus orillas.

Su curiosidad lo llevó a observar diariamente su comportamiento, a intentar descubrir sus ciclos, reconocer sus señales, entender sus estados de ánimo y a analizarlo, como se analiza a alguien con un poderoso encanto. También lo llevó a contactar al HIMAT – Instituto Colombiano de Hidrología, Meteorología y Adecuación de Tierras-, que era la entidad encargada en la época de monitorear, recopilar y analizar la información hidrológica y meteorológica a nivel nacional.

El objetivo era establecer un canal para compartir la información del HIMAT sobre el río y el clima con las autoridades y la población del Amazonas, ya que esta información era enviada directamente a Bogotá sin antes ser procesada a nivel local, por lo cual su utilidad para la toma de decisiones en materia de prevención y manejo del medio ambiente en Leticia era mínima. Gracias a esta iniciativa, la comunidad leticiana en general comenzó a estar informada sobre el comportamiento del río, pues Don Carlos propuso transmitir los datos de las cotas que se tomaban diariamente en Leticia a través de la emisora local.

Con la reestructuración y posterior liquidación del HIMAT, la información que esta entidad había recolectado sobre el Río Amazonas desde 1986 y que reposaba en decenas de carpetas, iba a ser destruida, pero el señor Narváez intervino para recuperar esta valiosa información. Desde ese momento, Don Carlos se puso a la tarea de procesar y sistematizar toda la información que había en esos documentos y, utilizando sus conocimientos como Ingeniero de Sistemas, creó una base de datos con los registros históricos de las cotas del río.

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Posteriormente, cuando entró en funcionamiento el IDEAM, la estación hidrológica y meteorológica del Amazonas se instaló en Nazareth, a una hora río arriba de Leticia, por lo que el flujo de comunicación con la ciudad se interrumpió. Ante esto, Don Carlos decidió adoptar la labor de medir el nivel del río diariamente, para lo cual estableció su vivienda permanente en la Calle 10 del barrio Victoria Regia, a tan solo unos metros de la orilla del río, pues como él mismo lo dice “el que está pendiente del río, no puede vivir lejos de él”.

Fue así como nació la Estación Meteorológica de Leticia, que desde ese entonces funciona en la sala de la casa del señor Narváez. Allí, Don Carlos instaló un computador con un sofisticado programa que él mismo diseñó para registrar diariamente los niveles del río, los cuales toma desde la entrada de su casa a las seis de la mañana y a las seis de la tarde, utilizando una vara seca de madera, un marcador y un metro. También tiene una cámara de fotos para registrar cómo cambia el río y el comportamiento del clima día a día, y cada luna nueva dibuja la posición del astro, figurando conexiones entre ésta y los estados de ánimo de su Amazonas.

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Diariamente, el señor Narváez describe detalladamente el estado del tiempo, el tipo de nubes que observa en el cielo, la temperatura, la intensidad del sol o de la lluvia, anota el nivel del río y analiza los datos recolectados. En su sistema, ha diseñado formatos que le permiten calcular y comparar cotas máximas y mínimas diarias, mensuales y anuales, predecir de acuerdo a sus observaciones el estado del tiempo y saber si este año el río subirá mucho de nivel o se mantendrá bajo. A sus gráficas históricas del comportamiento del río, les pone de fondo las fotos que toma del paisaje, como queriendo mostrar que estos datos cobran vida día a día frente a su casa.

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La información recolectada por Don Carlos, que a la fecha de su conversación con HabitatSur sumaban 4.798 mediciones del río, ha sido utilizada en estudios como el realizado en 1998 por la Universidad Nacional para el diseño del malecón al frente del puerto de pasajeros de Leticia. Igualmente, sus análisis le permiten a su familia y a los vecinos prepararse para el invierno de forma anticipada. Hacia el mes de noviembre, si en su estación se observa que hay un comportamiento inusual en el río o que éste está creciendo de forma acelerada, la familia comienza a preparar su casa, asegurando su estructura y comprando madera y materiales para subir el piso al interior de la vivienda.

Este año, decidió instalar zapatas de concreto en su casa, pues ha observado que la erosión causada por la fuerza del río llevará a que en unos años él y sus vecinos del barrio Victoria Regia vivan permanentemente sobre el agua. Don Carlos recuerda que hace 20 años cuando llegó a Leticia, este barrio estaba al mismo nivel del resto de la ciudad, mientras que ahora se encuentra a más de 6 metros por debajo del nivel de la calle principal.

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La cota más alta que ha medido desde su Estación fue de 3.48 metros el 24 de abril de 2012, cuando se produjo la inundación más severa de los últimos años en Leticia. Sin embargo, la cota más alta registrada en su sistema – incluyendo los datos que recuperó del HIMAT desde 1986 – fue de 18.42 metros en 1999. Durante la temporada de invierno de este año, la cota más alta ocurrió el 15 de mayo de 2014 con una medición de 2.30 metros. El invierno este año llegó casi tres meses después de lo normal y el río empezó a crecer sólo hasta comienzos de marzo, cuando generalmente lo hace en diciembre. ¿Será por el cambio climático?, se pregunta Don Carlos.

En nuestro HabitatSur existen personas curiosas, creativas e ingeniosas como el señor Narváez, quien además de ser el creador – y único funcionario – de la Estación Meteorológica de Leticia, diseñó la bandera del municipio en el año 2004 como parte de un concurso abierto promovido por la Alcaldía. Esta creatividad es una fuente incomparable de innovaciones sociales y de conocimientos locales y cotidianos que ningún experto debería pasar por alto. En esta tierra las buenas ideas caminan por las calles, nadan en el río, trepan por los árboles, vuelan alrededor. Sólo es necesario salir, observar y conversar.

HabitatSur

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